• ATE

    11 de marzo de 2015

    El Departamento de Derechos Humanos de ATE Nacional rechaza tajantemente las medidas anunciadas por Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, al considerarlas parte del histórico mecanismo injerencista y desestabilizador que la Casa Blanca despliega sobre América Latina para mantener el control y la explotación, tanto de los trabajadores y las trabajadoras, como de los recursos naturales de la región.

    Que el presidente Barack Obama considere a Venezuela y a su pueblo como una “una amenaza extraordinaria” para la seguridad interna estadounidense tiene como único fin socavar el proceso revolucionario que Venezuela vive desde 1998, año en que asumió la presidencia Hugo Chávez Frías.

     

    Con la medida dictada por la Casa Blanca, ahora el presidente Obama obtendrá poderes especiales que le permitirán sancionar y congelar los bienes del Estado venezolano.

     

    Esta forma de coerción y desestabilización por parte de Estados Unidos es conocida. En los últimos años se pudo ver con los derrocamientos ilegítimos de Honduras y Paraguay, en América Latina.

     

    Un breve repaso en la historia del continente también confirma que Washington utiliza estas medidas como prólogo para invasiones militares o golpes de Estado, siendo el ejemplo más conocido el derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, en 1973.

     

    Pese al millonario financiamiento y respaldo político que Washington brinda a la oposición de ultra derecha venezolana, el pueblo heredero de Simón Bolívar mantiene bien altas las banderas de la liberación y la revolución.

     

    Desde ATE respaldamos al gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros, como también la resistencia que lleva adelante el pueblo venezolano ante los ataques desestabilizadores y la guerra económica.

     

    Las conquistas y logros alcanzados por Venezuela en educación, salud, alimentación, sumado a las ansias de robar el petróleo de ese país son las razones por la cuales Estados Unidos arremete una vez más contra la Revolución Bolivariana.

     

    Es necesario y urgente organizar una fuerte campaña de solidaridad con la Venezuela Bolivariana, como también demandar a la CELAC, UNASUR, MERCOSUR y ALBA que coordinen políticas para rechazar la injerencia del gobierno de Obama.

     

    ¡Todos somos Venezuela!


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