• ATE

    3 de septiembre de 2018

    Más pobreza y desigualdad, con menos Estado, es igual a más enfermedad y muerte

    Como era de esperar casi todas las Organizaciones y Representaciones se han manifestado prontamente contra la degradación institucional que significa el pasaje del Ministerio de Salud Nacional al rango de Secretaría.

    Se da en el marco de una verdadera debacle, producto del rumbo y el conjunto de políticas que se están desarrollando en el gobierno nacional.

    La aceleración en el ajuste, la reconversión de lo público a lo privado, la concentración/exclusión, también se expresa en las políticas sanitarias.

    El gradualismo en el que estaba enmarcado el “Plan CUS”, se quebró al compás de las decisiones generales, y ahora ya no quedan dudas que el Sistema Público argentino, está siendo “intervenido” rumbo a su privatización. No hay forma de disimular la reducción de la jerarquía institucional, el des financiamiento severísimo que sufrirán las políticas y los Programas en el marco de las exigencias del fondo, el “déficit 0”, y las repercusiones en los presupuestos provinciales y municipales.

    A todo esto se le agregará dramáticamente el incremento previsible de los niveles de pobreza y desocupación que repercutirá en la salud de argentinas y argentinos, reconociendo a las condiciones de vida como la principal determinación de salud y enfermedad de las personas.

    Los tratamientos crónicos se están abandonando porque los gastos en medicamentos  y estudios que no provee el sistema público, la gente no los puede afrontar.

    El hambre ya se re instaló en las mesas argentinas, y no hay bacteria más potente que esa.

    Más pobreza y más desigualdad con menos Estado, es igual a más enfermedad y más muerte.

    Volvemos a plantear que la defensa de la salud pública, no es una agenda de un partido político, ni de un sindicato, ni de un Hospital. Es la agenda colectiva que nos legaron los Carrillo, los Oñativia, los Ferrara, pero que nos exige en estos tiempos, voluntades y prácticas nuevas, para nuevas formas de Organización.

    Pero HOY, en que esa agenda toca un extremo crítico, deberíamos sostenerla con exigencias programáticas que pongan a resguardo a los sectores más vulnerados de nuestro pueblo, como por ejemplo:

    - Erradicación de la pobreza como medida sanitaria excluyente, mediante la universalización de la AUH a niveles de canasta básica.

    - Maximización de la asistencia en comedores y merenderos.

    - Preservar la condición del Ministerio de Salud con ámbito de rectoría de políticas públicas, con restitución de la totalidad de los trabajadorxs cesanteados y despedidos, y fortalecimiento inmediato de los Programas de territorio.

    - Derogación del DNU N°908 crea el plan Cobertura Universal de Salud (CUS).

    - Desplegar de manera inmediata un Programa en los barrios y zonas críticas, interdisciplinario y mano de obra intensivo, de detección precoz de enfermedades vinculadas con la pobreza, haciendo foco principal en niñas, niños y adultos mayores.

    - Fortalecimiento de las capacidades de respuesta humana y de insumos en los establecimientos públicos, Hospitales y Unidades Sanitarias.

    - Disponer la máxima producción en Laboratorios Públicos para generar un shock de provisión de medicamentos esenciales.

    Es tiempo de mareas. Generemos la necesaria para defender la salud de nuestro pueblo.


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