• Neuquén

    21 de junio de 2018

    Museo del Che en la Patagonia argentina celebró su décimo aniversario

    ATE organización miembro de CLATE, conmemoró el 90 aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara y el décimo de La Pastera, en San Martín de los Andes

    Celeste Pepiche, coordinadora de La Pastera, Darío Fuentes, director del museo, y Julio Fuentes, presidente de CLATE.La Pastera se encuentra en la provincia de Neuquén. Está rodeada por las montañas, el lago Lácar y ubicada en la manzana donde la Administración de Parques Nacionales tiene su asentamiento, dentro del casco urbano de la ciudad de San Martín de los Andes. El acto se realizó en la sede del museo, en las calles Rudecindo Roca y Sarmiento, y contó con la presencia de personalidades políticas, familiares y amigos del Che.

    Las instalaciones se colmaron con la presencia de vecinos, militantes de ATE de la zona y también de seccionales que llegaron desde Río Negro, Rosario y Buenos Aires. Hubo emoción en el recuerdo de los pioneros del Museo del Che, los dirigentes estatales históricos Héctor Méndez y Leopoldo González, cuyas familias estuvieron presentes y recordaron su trayectoria y su admiración por Ernesto Guevara.

    El homenaje contó con la presencia destacada del embajador de Cuba en Argentina, Orestes Pérez, quien manifestó su agradecimiento a La Pastera por su labor en estos “10 años de esfuerzo en conservar la memoria” y por ayudar a “caminar los caminos del Che, desempolvar la memoria y las posturas inclaudicables contra el Imperialismo a favor de las causas justas” por parte de Ernesto Guevara.

    Otro de los oradores del acto fue Julio Fuentes, secretario Adjunto de ATE Nacional y presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE), quien rescató el esfuerzo de los trabajadores para que el “sueño de La Pastera sea desde hace 10 años una realidad; por eso ATE lo cuida, lo custodia y este pueblo quiere y apoya la existencia de este espacio de la memoria y el legado del Che”.

    Por su parte, el hermano del Che, Juan Martín Guevara, dijo que “Ernesto es un mito generado en las sociedades, en la gente, está él en la gente, y es un fenómeno mundial, además de argentino, cubano, latinoamericano, es universal”.

    El director de La Pastera, Darío Fuentes, rememoró la labor de dos dirigentes históricos de ATE ya fallecidos, Héctor Méndez y Leopoldo González, quienes fueron los impulsores del museo en homenaje al guerrillero argentino-cubano. “Cuando empezamos con este sueño, era un gran desafío, casi imposible y aprendí de ellos dos que el trabajo hace posible los sueños y la misión de los pioneros era la de dar a conocer del Che y llevarlo a todos lados”, subrayó.

    Además, viajaron especialmente hasta San Martín de los Andes: Calica Ferrer, compañero del segundo viaje por Latinoamérica; la diputada por el Parlasur, Julia Perié; representantes de los museos oficiales del Che en la Argentina, autoridades locales y dirigentes del sindicato que administra el museo, la Asociación Trabajadores del Estado. Como así también, miembros del asentamiento de la Universidad Nacional del Comahue, instituciones educativas locales, organizaciones sociales y sectoriales de la ciudad, con las que La Pastera se ha vinculado en estos 10 años de trabajo.

    Con el lema “100% Che. Noventa aniversario del Che y décimo de la Pastera”, los vistantes ilustres recibieron una estrella roja que simboliza el agradecimiento por el apoyo incondicional para que este espacio se convierta en referencia del Che en la Patagonia argentina y en el más visitado en toda la provincia.

    También recibieron el obsequio, de manos de Julio Fuentes, la coordinadora de La Pastera, Celeste Pepiche, y el director del museo, Darío Fuentes.

    Complementariamente, la Pastera renovó totalmente el circuito de paneles informativos, textos y fotografías. Exhibió también una muestra de fotografías inéditas de la agencia de noticias cubana Prensa Latina.

    El vínculo del Che con esta ciudad y este espacio se remonta a enero de 1952. El hoy museo era entonces un galpón de pasturas para caballos en San Martín de los Andes y fue refugio de dos jóvenes hambrientos y agotados gracias a la solidaridad de los trabajadores de ATE del Parque Nacional Lanín. Ellos eran Ernesto Guevara y Alberto Granados. El sereno, Pedro Olate, les dio un lugar para dormir. Ese cobertizo de madera es hoy el Museo del Che.

    “La pasamos perfectamente, durmiendo entre la paja que estaba provisto el galpón, bien abrigados, lo que se hace necesario en estas comarcas donde las noches son bastantes frías”, escribió el Che en su cuaderno de viaje. “Hay momentos en que pienso con profundo anhelo en las maravillosas comarcas de nuestro sur”, recordaría con nostalgia años después, mientras editaba sus “Notas de viaje”.

    Prensa CLATE


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