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    21 de marzo de 2018

    Opinión

    Por Hugo "Cachorro" Godoy

    Después que el gobierno, y sus aliados, nos impusieran a lo Pirro la ley de Reforma Previsional que redujo el ingreso de jubilados y jubiladas en diciembre pasado, el inicio de este año mostró un nuevo impulso de los aspectos más regresivos de su política económica y social.

     

    Los despidos en el Estado se generalizaron y, al mismo tiempo, se profundizó la instalación de la tercera Reforma del Estado mediante el cierre de organismos como la fábrica de explosivos FANAZUL, la parálisis y el vaciamiento de la mina y la usina de Río Turbio o la transferencia de funciones del SENASA y del INTI al ámbito privado.

     

    Representaban un nuevo embate del gobierno de Cambiemos después del empantanamiento de sus políticas de ajuste producido tras la histórica jornada del 6 de diciembre cuando ATE y la CTA Autónoma, junto a distintas organizaciones de trabajadores, llenamos la Plaza de Mayo.

     

    O cuando fuimos capaces de iniciar el año con un Paro con movilizaciones en todo el país el 4 de enero, que reiteramos tanto el 15 de febrero como el 5 y 6 de marzo, esta vez junto a las organizaciones docentes del todo el país, para sostener a nivel nacional cada una de las respuestas que los compañeros dieron en los organismos del Estado como en INTI, YCRT, Fabricaciones Militares, Hospital Posadas, Jefatura de Gabinete, ANSES, SENASA, Ballet de Danzas y en los distintas provincias y municipios donde hubo despidos.

     

    De la misma manera que acompañamos, junto a la CTA y la Federación Azucarera, la lucha de los trabajadores del azúcar en una extraordinaria marcha de 300 kilómetros por Salta y Jujuy uniendo los distintos ingenios que dan pelea y en cada lugar donde ATE y la Central autónoma fuimos el canal de expresión de las acciones de resistencia en todo el país para enfrentar esta ola de despidos en el ámbito publico y privado.

     

    De esa manera fuimos coagulando una unidad que esperamos siga aportando a la reunificación del movimiento popular en la Argentina para, no solo resistir y ponerle limites a este avance devastador de la política neoliberal, sino también generar propuestas alternativas que nos permitan vislumbrar la perspectiva de un cambio de gobierno y un horizonte mejor para el conjunto de nuestro pueblo.

     

    Nuestros valores

     

    El asesinato por la espalda de Rafael Nahuel a manos de la prefectura, aún sin responsables; el procesamiento de los militantes movilizados contra la reforma provisional o el propio Presidente de la Nación felicitando al policía Chocobar y su gatillo fácil son muestras de cómo la justicia y la propia democracia pueden llegar a convertirse en instrumentos formales de  justificación de un estado de dominación como el que nos quieren imponer, con una democracia desvirtuada, restringida y violentada por el propio Estado.

     

    Por eso el desafío no es solo conformar unidad para enfrentar el ajuste sino que debemos ser capaces de construir nuevas instituciones democráticas, avanzar en la libertad y la democracia sindical y revertir una justicia hecha para ricos que empuja a gran parte de nuestra juventud a la marginalidad o a la cárcel.

     

    Si no tenemos la fuerza para construir mecanismos de democracia participativa, la posibilidad de cambiar se va a ver limitada porque el poder tiene la capacidad de cambiar a los personajes pero manteniendo sus mismas políticas devastadoras para el pueblo.  

     

    Nuevos modelos sindicales

     

    Es necesario construir un nuevo modelo sindical basado en la libertad, la democracia y la autonomía, valorizando las construcciones de las nuevas organizaciones sindicales y sociales y a la nueva generación de dirigentes que desafían las viejas estructuras.

     

    La CGT utilizó la fuerza del paro nacional del 6 de abril del año pasado para acordar el proyecto de ley de reforma laboral aunque la lucha de los trabajadores impidió que se trate en el 2017 y este año lo frenaremos nuevamente si el gobierno vuelve a la carga.

     

    También hubo otras jornadas masivas de lucha como la del 21 de febrero, de la que no fuimos convocantes, donde se demostró tanto la capacidad de rebeldía de nuestro pueblo como los límites de quien la convocó en las propuestas alternativas y en la continuidad de la lucha.

     

    Todo esto es una demostración de por que es tan importante discutir el sentido de la unidad para que estas enormes y extraordinarias potencialidades de dignidad y capacidad de lucha de nuestro pueblo no se desperdiguen sino que encuentre un cauce de potencia para construir una alternativa sin repetir errores ni limitaciones del pasado cercano.

     

    Por eso es trascendente la convocatoria a los congresos de la CTA para el 16 de marzo y el 28 de abril, porque representan la oportunidad para abrir las puertas a las nuevas formas de organización de la clase trabajadora, de ocupados y desocupados, de activos y jubilados, cuentrapropistas y cooperativas que aporten a la construcción de un nuevo modelo sindical.

     

    Un modelo donde se profundice el debate y la participación, condiciones necesarias a la hora de recuperar un instrumento tan esencial como la Central que supimos construir y debemos reinventar.

     

    Porque estamos convencidos de que, frente a una situación de fragmentación del campo popular alentada por el poder desde los últimos 14 años, podremos aportar desde una fuerte reafirmación de los valores que le han dado sentido a la CTA Autónoma y a nuestra ATE: autonomía, democracia y libertad sindical.

     

    Luchas que son ejemplos

     

    Todas las luchas que protagonizamos son importantes pero quiero destacar tres que se distinguen por su trascendencia. Por un lado, la lucha por la mina de carbón de Río Turbio que representa la defensa del trabajo y el sentido estratégico de que el estado sostenga una presencia productiva en áreas fronterizas y a 1.200 km de las islas Malvinas ocupadas por Inglaterra y una base de la OTAN.

     

    La lucha de los trabajadores y trabajadoras del INTI que pelean por su derecho al trabajo y para resguardar un órgano fundamental a la hora de promover la ciencia y la tecnología en manos del pueblo y de un estado soberano, y al servicio de las pequeñas industrias nacionales.

     

    Y finalmente la lucha de las mujeres contra el machismo y por los derechos plenos de igualdad entre genero, uno de los emergentes mas importantes de la lucha popular en los últimos años, que este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, se manifestó en unidad con el paro y las movilizaciones masivas en todo el país.

     

    Estas son muestras del fortalecimiento de nuestras organizaciones basadas en esos valores fundamentales que mencionaba y representan la lucha de un pueblo por la libertad, la justicia y la soberanía.

     

    Es en esos valores en los que nos alimentamos como parte nutriente de la fuerza de este pueblo que va a ser capaz de sobrellevar esta barbarie que nos impone el gobierno de Macri y recuperar la senda de valores y principios de una sociedad más justa que nos la dará el fortalecimiento de las organizaciones populares y la profundización de una democracia más participativa y más plena.

     

     

     

     

     

     

     


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