• Entre Ríos

    11 de octubre de 2017

    La CUS es el caballo de Troya para la mercantilización de la Salud

    El IDEP Salud, con la presencia de Daniel Godoy, estuvo en una charla debate en la que detalló de qué trata la campaña No a la CUS.

     El Consejo Directivo Provincial de la Asociación de Trabajadores del Estado de Entre Ríos, desarrolló una charla-debate abordando el rechazo que desde el sindicato se hace a la Cobertura Universal de Salud (CUS) que impulsa el gobierno de Macri y las consecuencias que traerá al sistema de salud público nacional y  de nuestra provincia, luego de la adhesión a la misma que llevó a cabo el gobierno provincial en enero de este año.

    La principal exposición estuvo a cargo del médico sanitarista doctorado en salud pública y coordinador del área de Salud del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación -IDEP-, Daniel Godoy, quien desarrolló una síntesis de que trata la campaña “No a la CUS” y sus implicancias de la que transferimos sus principales ideas:

     La CUS, es una aceleración de una reforma que en la Argentina y la región empezó en los ’90, en base a los documentos del Banco Mundial, que tenía que ver con la reforma de los sistemas de salud. En la época de Menem se montaron sus bases, con el Plan Médico Obligatorio (PMO), con la desregulación de las obras sociales, con el hospital de autogestión y ningún otro gobierno lo desmontó.

    Un seguro, como el de autos

    La Cobertura plantea la mercantilización de la salud que permite una transferencia de asignaciones públicas al sector privado, que se conoce como modelo de aseguramiento, que implica que el Estado termina siendo un pagador de servicios y que la gente puede comprar ese servicio tanto en el sector público como en el privado, vinculado con la ley de la oferta y la demanda.

     Por otra parte, se vincula el concepto de seguro como uno clásicamente lo conoce con el tema de los autos, donde vos tenés una canasta de servicios, con determinadas prestaciones reconocidas, pero fuera de ellas hay que recurrir a otros ámbitos o a tu propio bolsillo para pagarlas. El esquema de aseguramiento prevé dos implicancias inmediatas: por un lado, una restricción del derecho a la salud, porque algunas prestaciones no estarían garantizadas en esa canasta básica; y un incremento de los gastos de la gente, porque si ya te gastaste las radiografías que reconoce el seguro tenés que ir a pagarlas. Y por otro lado hay una transferencia al sector privado de los fondos públicos.

    Para los trabajadores y sus derechos, la CUS tiene una implicancia directa. Por un lado, si la gente puede acceder a las prestaciones, tanto en el sector público como en el privado, con todo el proceso de descrédito de lo público, puede pasar que la gente vaya al sanatorio en lugar de ir al hospital, generando cierto vaciamiento de los hospitales, lo que podría redundar en “sobrante de personal” y, con la precarización laboral que hay, se podría proceder a recortar planteles. Y por otro lado, porque el esquema de aseguramiento prevé nuevas formas de retribución salarial como pagos por cápita, pagos por rendimiento, por seguimiento de pacientes, formas no tradicionales de retribución salarial.

    La CUS es casi como un caballo de Troya, que sobre el supuesto de universalizar prestaciones y derechos esconde una fuerte mercantilización de derechos garantizados por la Constitución, como es el derecho a la salud, una transferencia formidable de recursos del sector público al privado y un deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores.

    Esto parte de algunas falacias. Primero que está planteado para la gente que no tiene una cobertura y se habla de un seguro, como si hubiera que asegurar a alguien que está inseguro. Esto significa la falacia de que no está garantizado el derecho a la salud, que tiene rango constitucional. Segundo, prevé el concepto de que lo público es el lugar de atención de los pobres, y en realidad lo público da cuenta de buena parte de la atención de la población

    Esconde también una cuestión ya usada en lo que fue el vaciamiento de las empresas del Estado en los ’90, que es el desarrollo del descrédito de lo público, con una desconfianza de la gente hacia lo público, porque están hechos bolsa los edificios, porque tenés que hacer mucha cola, porque no accedés a los turnos. Hay todo un descrédito programado para que la gente crea que ir al sanatorio es igual o mejor que ir al hospital.

    Por otro lado, el tema de la transferencia a las provincias y municipios de la responsabilidad de la salud, es parte de la ingeniería neoliberal de la transferencia a los territorios, con el corrimiento de las obligaciones del nivel central, con la crisis fiscal y financiera de los municipios y provincias, con escenarios de desfinanciamiento y menos gastos asignados al área de salud.

     

    Prensa ATE Entre Ríos


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