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    7 de agosto de 2020

    El camino correcto hacia la equidad

    Opinión: Por Mercedes Cabezas

    Por Mercedes Cabezas, Secretaria de Organización de ATE Nacional 

    La implementación de la Resolución General 34/2020 publicada en el Boletín Oficial el 3 de agosto da cuenta de una realidad que los movimientos y las organizaciones feministas venimos denunciando hace años: el paso decisivo del reconocimiento de la igualdad para el acceso a cargos electivos y partidarios, en la lucha por los derechos de igualdad identitaria, fue importante pero  insuficiente y no se corresponde con la realidad de lo que ocurre en el acceso real en cada una de las instituciones de la sociedad civil y las conducciones de las entidades intermedias. 

    Resulta notable, en este sentido, que “a partir de la entrada en vigencia de esta resolución las asociaciones civiles en proceso de constitución; las simples asociaciones que soliciten su inscripción en el registro voluntario; las sociedades anónimas que se constituyan, en cuanto estuvieren o quedaren comprendidas en el artículo 299, de la Ley N° 19.550, excepto las abarcadas por los inciso 1°, 2° y 7°, las fundaciones con un consejo de administración de integración temporaria y electiva y las Sociedades del Estado (Ley N° 20.705) deberán incluir en su órgano de administración, y en su caso en el órgano de fiscalización, una composición que respete la diversidad de género, estableciendo una composición de los órganos referidos que esté integrado por la misma cantidad de miembros femeninos que de miembros masculinos. Cuando la cantidad de miembros a cubrir fuera de número impar, el órgano deberá integrarse de forma mixta, con un mínimo de un tercio de miembros femeninos”, como señala el texto de la resolución.

    En este marco, es innegable el resultado de las luchas de los varios colectivos de mujeres y organizaciones que, a lo largo de la historia, bregamos por una sociedad justa e igualitaria. Estas luchas fueron imprescindibles, y pese a que es evidente que todavía faltan logros, también muestran que vamos por el sendero correcto. A tal punto es así que el Estado debió empezar a generar estrategias y herramientas y a echar luz sobre las ya fundantes, como los Tratados y Convenciones internacionales que propician la eliminación de todas las violencias y discriminaciones hacia las mujeres, diversidades y disidencias.

    Entendemos que todo lo que nuclee articuladores de la sociedad no debe escapar a las estrategias que generen el camino para cumplir y garantizar el goce efectivo de derechos, cercenando así cualquier tipo de impedimento basado en la discriminación a cualquier/a sujeto/a por su condición sexual, identitaria o de género, entre otras. Es por esto que celebramos al Estado presente con la decisión política de avanzar.

    Celebrar un Estado con perspectiva de género es avanzar en garantizar un Estado de derecho, cuidadoso y con un criterio basado en una línea rectora con corresponsabilidad de las instituciones que deben estar articulando y hábil para desplegar las herramientas antes mencionadas para seguir achicando la brecha de inequidad social por cuestiones de género.


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