• ATE

    1 de mayo de 2020

    Opinión

    Por Alejandro Garzón

    Estatales: "Estamos en lucha para recuperar áreas estratégicas para el país"

    Estatales: "Estamos en lucha para recuperar áreas estratégicas para el país"

    Por Alejandro Garzón
    Secretario Gremial Nacional de ATE

    Con el desastre causado por el neoliberalismo, las limitaciones del encierro y las ambiciones del capital, como pueblo tomamos nota de los procesos.

    A los trabajadores y trabajadoras, este 1 de Mayo nos encuentra en una situación paradojal. Cuando creíamos que salíamos de una de las peores noches del neoliberalismo y empezábamos a soñar con una nueva etapa de producción, generación de empleo, recuperación de derechos y en una Argentina en crecimiento, nos cae algo peor que las 7 plagas de Egipto: el coronavirus Covid-19.

    Entonces, es necesario este 1 de Mayo repensar, como siempre estamos obligados, en nuestra situación como clase. Debemos pensar de dónde venimos y dónde estamos para llevar adelante acciones para pensar nuestro futuro. Venimos de cuatro años de fuerte ofensiva del capital sobre los sectores productivos y más fuertemente sobre los trabajadores y trabajadoras.

    En primer lugar, el macrismo en consonancia con los poderes económicos de los grandes centros financieros, se propuso aumentar la tasa de ganancia de los capitalistas bajando el precio del salario: la Argentina pasó de tener el salario más alto medido en dólares de la región a estar ahora entre los últimos de la fila.

    Por otro lado, intentaron restringir y anular derechos conquistados históricamente, tratando de cambiar la legislación, de manipular la justicia laboral y, al bajarle el precio al Ministerio de Trabajo y convertirla en Secretaría, nos convirtieron en un “problema” de segundo orden.

    Y tercero, un fuerte ataque a la libertad y democracia sindical para desorganizarnos a través de asociar la labor gremial con las mafias y organizaciones oscuras que sólo llevan beneficios personales a los dirigentes quienes los presentaban públicamente como delincuentes.

    En fin, perdimos salarios pero, gracias a la resistencia en unidad de los gremios de las distintas centrales, resistimos y defendimos derechos, aunque pedimos otros.

    Para no hacer una larga auto referencia de dónde y contra quién estuvimos en la calle, déjenme nombrar lo que para mí fue el punto más alto de esta pelea: diciembre de 2017 y el estallido popular contra la reforma previsional. Sí, perdimos y una vez más atracaron a los jubilados. Pero para el macrismo fue una victoria a lo Pirro porque quedó al desnudo y comenzó su caída. Y para nosotros fue una enorme inyección de energía y una muestra de unidad como hace mucho tiempo no teníamos.

    Hoy, luego de la gran victoria de octubre, otra vez estamos de pie detrás de nuestros sueños. Colaborando para afrontar la crisis heredada y la pandemia, dispuestos y dispuestas a reconquistar todo lo perdido.

    El rol del Estado y el futuro del trabajo
    En mi sector, en el Estado, aún estamos en lucha para recuperar áreas estratégicas para el país y sobre todo peleando incansablemente por la reincorporación de los despedidos y despedidas por la tercera reforma del Estado que intentó el gobierno macrista.

    Soy optimista. Aún con el desastre causado por el neoliberalismo en la Argentina y las limitaciones que nos impone la coyuntura del encierro, y aún también teniendo en cuenta las ambiciones del capital que otra vez están a la ofensiva intentando aprovechar las circunstancias, como pueblo tomamos nota de los procesos.

    Hoy el Estado es el reparador de sueños y es puesto en valor una vez más como el ordenador de la vida social. Pero sí, necesitamos un Estado del Siglo XXI, eficiente en su propósito de brindar bienestar, democrático y participativo. Y esta es la gran tarea que tiene un gobierno popular de acá en más. En este sentido, el Estado no puede funcionar sobre la base de desconocer derechos, sino más bien reconocerlos.

    Es necesario terminar con los contratos basura y con la precarización laboral en todas sus formas. Es necesario además que los trabajadores y trabajadoras de los estados provinciales y municipales de todo el país cuenten con Convenios Colectivos de Trabajo, poniendo fin a los estatutos de la dictadura aún vigentes. Y sobre todo jerarquizar a los trabajadores y trabajadoras estatales de todas las áreas promoviendo su formación, estimulándolos con una perspectiva de desarrollo personal al servicio de las necesidades de su pueblo.

    También es urgente romper el “techo de cristal” para que las compañeras puedan acceder a los puestos de jerarquía, en paridad con los hombres y terminar con la disparidad salarial.

    Hace poco tiempo atrás, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) difundió un documento titulado el futuro del trabajo, donde se preguntaba sobre el impacto entre otras cosas de la nuevas tecnologías en las cadenas de valor y la generación y /o destrucción de empleo. Está claro que en gran medida este interrogante cobra gran relevancia por la instalación de hecho del teletrabajo por la cuarentena. ¿Cómo se resolverá esto de acá en adelante? Depende de nosotros y nosotras y nuestra capacidad de organización: si dejamos que el capital decida una vez más, algunos trabajarán más y la mayoría quedará desempleada. Pero si el acceso a la tecnología es democrático, todos y todas trabajaremos lo necesario y en mejores condiciones.

    Por último, es importante referirnos al reparto de la riqueza que generamos colectivamente donde los trabajadores y trabajadoras tenemos el papel central porque, según la economía política, somos quienes generamos el valor con nuestro trabajo.

    Desde nuestro interés como clase, nuestra herramienta son los Convenios Colectivos. Este es el momento en donde trabajadores y trabajadoras se sientan a discutir y acordar con los patrones, salarios y condiciones de trabajo. Reivindicamos esta herramienta por su capacidad de distribuir con justicia la riqueza que generamos como sociedad. El Estado, un Estado verdaderamente democrático debe estimular y proteger este ámbito donde se resuelven los conflictos.

    Este 1 de Mayo honramos la memoria de nuestros compañeros y compañeras que dieron la vida por los derechos de todos y todas. En particular quiero homenajear a mis compañeras y compañeros trabajadores, secuestrados, desaparecidos, presos y exiliados durante la última dictadura cívico militar. Por ellos, ellas, y todos y todas las trabajadoras de mi patria, feliz día de lucha. Venceremos.




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